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Carro vacío

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Después de su salida de Rivas, Walker dejó a sus heridos en Chinandega y marchó a León, ciudad sede de los liberales que apoyaban la presencia filibustera en Nicaragua.

De regreso a Chinandega, le solicitó a Byron Cole que obtuviera una modificación del contrato de colonización mediante el cual había ingresado a Nicaragua. Con las nuevas modificaciones el gobierno de Francisco Castellón autorizó a Walker a enrolar en su ejército 300 norteameri­canos.

 

A cada uno de ellos les prometió $100 mensuales y 500 acres de tierras al terminar la guerra. Además, Walker recibió poderes para subsanar las cuentas pendientes entre el gobierno y la Compañía Accesoria del Tránsito.

En esos días, Walker compró todos los rifles y municiones que pudo en León y Chinan­dega. El grupo inicial de filibusteros se vio reforzado con la llegada de nuevos reclutas provenientes de los EEUU. Con una tropa de 50 estadounidenses y 120 chinandeganos, el 23 de agosto de 1855 Walker zarpó del Realejo en el Vesta, con el fin de ocupar el camino del Tránsito, en Rivas.

El Vesta entró en la bahía de San Juan del Sur, el 29 de agosto. Al día siguiente los filibusteros desembarcaron y marcharon sobre el camino del Tránsito al puerto de La Virgen. No encontraron resistencia, pues las tropas conservadoras habían evacuado el puerto de San Juan del Sur y marchado a Rivas. Este último ejército estaba integrado por 600 soldados, al mando del general hondureño Santos Guardiola.

Por su parte, Walker contaba con 170 hombres, algunos convalecientes de los efectos del cólera morbo que los atacó en Chinandega, poco antes de su partida. La totalidad de este grupo se componía de los filibusteros de Walker y de los soldados reclutados por el coronel José María Valle, sub-prefecto de Chinandega.

El ejército filibus­tero salió de San Juan e ingresó en La Virgen el 3 de septiembre. El general Guardiola había salido con sus hombres de Rivas el día anterior y su objetivo era atacar a Walker en San Juan del Sur; pero al llegar a la Casa del Medio Camino advirtió que los filibusteros acababan de pasar hacia La Virgen. El ejército conservador de Guardiola, entonces, dio media vuelta y siguió al de Walker.

A 500 metros de La Virgen el ejército filibustero detectó la presencia del enemigo, lo que permitió a Walker desplegar convenientemente la tropa detrás de matorrales, vallas, hondonadas y ranchos. La superioridad técnica de los rifles y revólveres filibusteros dominó sobre los fusiles de chispa de los soldados de Guardiola que atacaron a descubierto. Las bajas filibusteras fueron pocas dos muertos y pocos heridos. Por el contrario, el ejército de Guardiola perdió 60 hombres en el combate y cuando se retiró a Rivas llevaba más de cien heridos.

Para octubre, la Falange contaba aproximadamente con cien filibusteros, entre ellos 35 que habían desembarcado en San Juan del Sur a inicios de ese mes, así como otros viajeros enganchados en ese mismo puerto. Walker los organizó en tres compañías y formó un batallón al mando del coronel Hornsby. Después del triunfo en La Virgen, las fuerzas de Valle –leales a Walker- también aumentaron, tanto con partidarios que se le unieron en el istmo como con los refuerzos que le llegaron del Realejo.
Después de su derrota en La Virgen, los conservadores también reconstruyeron su ejército. El general Ponciano Corral puso bajo su mando la mayor parte de los soldados, cerca de mil hombres que logró reunir en Rivas. Sin embargo, esta concentración militar dejó a Granada indefensa ante un ataque sorpresa, como se verá a continuación.

El 10 de octubre Walker marchó con sus tropas de San Juan del Sur a La Virgen. En ese lugar, al día siguiente, se apoderó del vapor La Virgen que venía de San Carlos de Nicaragua.

Entretanto, los granadinos pensaban que estaban protegidos por los ejércitos conservadores ubicados en Rivas y Managua. Sin embargo, el 12 de octubre al atardecer, Walker embarcó sus tropas en el vapor La Virgen y cerca de la medianoche cruzaron sigilosamente frente a la ciudad de Granada sin ser notados. En la madrugada del 13, de manera sorpresiva, 400 hombres desembarcaron cerca de Granada. Entraron a la ciudad por dos caminos que se juntan en la plaza y la tomaron en 10 minutos. De esta forma, los granadinos se vieron obligados a rendirse a William Walker.

Mientras tanto, los ejércitos conservadores continuaban seguros en Rivas y Managua. Por medio de emisarios, Walker exhortó al jefe del bando contrario, Ponciano Corral, para que se celebrara un trato pacificador.

Inicialmente, la propuesta no fue aceptada; sin embargo, bajo intimidación de fusilar a personas eminentes de Granada se suscribió un tratado de paz. Por medio de este tratado Walker fue designado Co­mandante en Jefe del Ejército de la República de Nicaragua y como presidente provisorio de la República se nombró a don Patricio Rivas. Éste último emitió el 23 de noviembre un decreto que autorizaba el ingreso a Nicaragua de inmigrantes que con el carácter de colonos vendrían a engrosar las filas filibusteras. Este decreto otorgaba 250 acres de tierra a cada colono que ingresara a Nicaragua. De esta manera daba inicio la americanización de Nicaragua y el proyecto de fundar un imperio esclavista militar en suelo centroamericano.

Edición General: Oficina de Prensa MCJD
Textos: Antonio Vargas Campos, historiador del MHCJS
Revisión de textos: Oficina de Prensa MCJD
Más información sobre la Campaña Nacional la página web del Museo Histórico Cultural Juan Santamaría: www.museojuansantamaria.go.cr