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Carro vacío

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Con la toma de Granada, la presencia filibustera se convirtió en un elemento que dirigió el destino de toda Nicaragua. El 10 de noviembre de 1855, el Ministro de los EEUU en Nicaragua, John H. Wheeler, reconoció en nombre de su país al nuevo gobierno de Walker en Rivas. Cuando en Estados Unidos se conoció la noticia, hubo protestas de varios políticos centroamericanos, entre ellos don José de Marcoleta, antiguo ministro de Nicaragua en Washington; don Antonio J. de Irisarri, de Guatemala y don Luis Molina Bedoya de Costa Rica.

 

El Cuerpo Diplomático residente en Washington se sumó a estas protestas. Entre quienes estaban en desacuerdo había ministros de Francia, España, Brasil, Perú, Chile y otros gobiernos suramericanos. El presidente estadounidense Franklin Pierce debió ser consecuente con los reclamos que para ese entonces hacía Inglaterra debido a los enganches de estadounidenses para la guerra de Crimea (1854-1856). Por lo tanto, se vio obligado a desaprobar la conducta de Wheeler y de esta forma los EEUU no reconocieron al gobierno de Nicaragua.

Sin embargo, Walker continuó recibiendo ayuda desde su país. A inicios de noviembre, la falange filibustera estaba conformada por 220 hombres. Con base en el decreto de colonización que lo respaldaba, Walker envió agentes a los Estados Unidos con el fin de reclutar soldados para su ejército. Hizo arreglos para obtener 500 boletos gratis de San Francisco a San Juan del Sur y así 500 filibusteros reclutados en California viajaron gratis a Nicaragua en los vapores de la Compañía del Tránsito durante diciembre de 1854 y enero de 1855.

En Nueva York, la Compañía del Tránsito se comprometió a transportar filibusteros en los vapores de la compañía, a crédito y a cuenta del gobierno nicaragüense. A cambio, prolongó por cien años la concesión del monopolio de la Ruta del Tránsito. Así ingresaron por San Juan del Norte 1.000 filibusteros procedentes de Nueva York y Nueva Orleans.

En Costa Rica, la elección del gobierno provisional en Nicaragua bajo control filibustero, provocó la toma de decisiones para la guerra que se aproximaba. En vista de los preparativos filibusteros en los EEUU y con motivo de lo que acaecía en Nicaragua, el 20 de noviembre de 1855 el congreso costarricense autorizó al presidente Mora para que llevara las armas a Nicaragua. La abierta oposición antifilibustera de Costa Rica motivó a William Walker a escribir a Juan Rafael Mora, en enero de 1856.

Al no recibir respuesta, Walker resolvió enviar en febrero una comisión a Costa Rica. Era una estrategia para distraer y ganar tiempo mientras llegaban nuevos filibusteros reclutados en los EEUU. El gobierno provisorio de Nicaragua nombró al coronel Louis Schlessinger "comisionado especial" para que obtuviera una explicación sobre la política de Costa Rica con respecto al Gobierno de Nicaragua. Cuando la Comisión llegó a Puntarenas, por órdenes del gobierno costarricense el gobernador en ese puerto expulsó inmediatamente a la comitiva, el 18 de febrero de 1856.

Consecuentemente con esta posición, el 27 de febrero de 1856 el Congreso de Costa Rica autorizó al Presi­dente Juan Rafael Mora a declararle la guerra al filibusterismo. De inmediato el presidente Mora decretó el aumento del ejército de 5 mil a 9 mil hombres y un préstamo de guerra de 100.000 pesos a los capitalistas de Costa Rica. A partir del 29 de febrero de 1856 el ejército costarricense quedó organizado para la campaña.
Desde 1854, el cónsul de Costa Rica en Londres, Eduard Wallerstein, había enviado remesas de pertrechos a Puntarenas. De acuerdo con el Dr. Alejandro Bolaños Geyer, dichos envíos consistieron de 500 fusiles (de la técnica minié), 11.200 libras de balas, 100.000 cartuchos, 10.000 libras de pólvora, 8 piezas de artillería de diversos calibres con todos los accesorios y abundantes balas de cañón.

De acuerdo con Walker, para el 1º de marzo de 1856 las fuerzas regulares de los filibusteros eran de 600 soldados, organizados en dos batallones: el batallón de rifleros y el batallón de infantería ligera. Con excepción de una compañía de rifleros destacada en Rivas, casi todas las demás se localizaban en León. El batallón de infantería estaba en Granada. Desde principios de febrero, la organización del ejército en cuanto a orden y sistema había sido mejorada. La necesidad de fuerzas en otros puntos, habían hecho indispensable el envío de pequeños grupos a varios puntos de Nicaragua. Además de las fuerzas regulares filibusteras, había más de quinientos hombres aptos para las armas ocupados en negocios en Granada y en la línea del tránsito.

En Granada había varios estadounidenses desempeñando empleos civiles, sin contar los operarios encargados de la construcción de un muelle en el antiguo fuerte. Tanto en La Virgen como en San Juan del Sur, la Compañía del tránsito tenía personas ocupadas en sus trabajos. En La Virgen, había una compañía de unos cincuenta hombres. Además, algunas compañías ocupaban el Castillo Viejo y la punta de Hipp en la desembocadura del río Sarapiquí. De esta manera, en el caso de una invasión costarricense, Walker disponía de aproximadamente mil doscientos hombres para la defensa. El 9 de marzo las tropas regulares filibusteras se aumentaron con la llegada a Granada de más de doscientos cincuenta reclutas enviados por Domingo Goicouría y Cabrera, jefe de exiliados cubanos en Nueva York. Walker había acordado con él que, después de consolidado su gobierno en Nicaragua, haría causa común con el movimiento cubano para liberar a Cuba del dominio español.

Para los planes de dominio, a William Walker le era necesario conservar férreamente la posesión de la ruta del tránsito, porque según los arreglos con la Compañía del Tránsito, la fuerza filibustera debía proveerse y fortalecerse por medio de esa vía. Con ese objetivo planificó asestar el primer golpe militar en territorio guanacasteco y de esta manera contar con una avanzada militar a cierta distancia de la ruta del tránsito, con el fin de prevenir cualquier ataque sorpresivo por parte de Costa Rica.

Edición General: Oficina de Prensa MCJD
Textos: Antonio Vargas Campos, historiador del MHCJS
Revisión de textos: Oficina de Prensa MCJD
Más información sobre la Campaña Nacional la página web del Museo Histórico Cultural Juan Santamaría: www.museojuansantamaria.go.cr