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Carro vacío

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Después de que Nicaragua adoptara un gobierno provisional bajo control filibustero y de que Walker trató fallidamente de enviar un emisario, Costa Rica se aprestó a su primer campaña. En este proceso, el ejército costarricense realizó dos movimientos estratégicos que fueron determinantes en el curso de la guerra. El primero de ellos culminó en la victoria de la Batalla de Santa Rosa y el segundo fue el combate de El Sardinal.

El primer movimiento estratégico fue avanzar sobre la zona de Rivas, Nicaragua. El 3 de marzo de 1856 el ejército costarricense se reunió en la plaza de San José y en diversas columnas se dirigieron hacia Nicaragua. El General José Joaquín Mora Porras (hermano del presidente) lideraba una columna compuesta por 2500 hombres, la cual fue designada para ir a la vanguardia. El grupo se dividió en Esparza y a partir de ahí Mora avanzó con mil hombres hacia Puntarenas, con el fin de atravesar el Golfo de Nicoya en dirección al puerto de Las Piedras, lugar donde desembarcan el 10 de marzo. El 11 en la madrugada salieron con dirección a Bagaces, donde debían esperar la llegada de las demás fuerzas.

El resto de la columna permaneció en Esparza mientras se buscaban los medios de transporte. El 12 de marzo el presidente Juan Rafael Mora y su estado mayor llegaron a Puntarenas y ese mismo día llegó la columna al mando del capitán José María Gutiérrez la cual inmediatamente se embarcó. Mientras tanto, el general José María Cañas, primer jefe militar del departamento del Guanacaste, organizó algunos cuerpos de tropas guanacastecas.

A mediados de marzo ya estaban reunidos en Liberia el presidente Mora y su estado mayor, el grueso del ejército de operaciones y las tropas del Guanacaste. Para el día 19 de ese mes, el grupo al mando de José Joaquín Mora salió al encuentro de las tropas filibusteras, que según noticias recibidas ya habían invadido el territorio costarricense.

Entre los hombres de Walker, la misión de atacar a Costa Rica recayó en Louis Schlessinger, a quien Mora había expulsado de Puntarenas en febrero, cuando trató de entablar relaciones con el gobierno de parte de Walker. El conocimiento que Schlessinger tenía Guanacaste así como el dominio del inglés, alemán, francés y español fueron las principales razones para que Walker lo escogiera para su nueva misión. Con los nuevos reclutas filibusteros se organizó el batallón en cinco compañías, conformado aproximadamente por doscientos ochenta soldados.

Luego de desembarcar en La Virgen, a orillas del Lago Nicaragua, la división de Schlessinger marchó hacia la Hacienda Santa Rosa, Costa Rica. De camino asesinaron a varios costarricenses. Así, el 20 de marzo de 1856, los 280 filibusteros al mando de Schlessinger se encontraban descansando en la Hacienda de Santa Rosa, donde fueron sorprendidos por la vanguardia del ejército de Costa Rica. Los miembros del Estado Mayor del ejército costarricense planificaron el asalto desde el cerro la Piñuelita. En el transcurso de 14 minutos de combate, los filibusteros sufrieran una terrible derrota. Se tomaron prisioneros 19 soldados filibusteros, los cuales experimentaron un juicio marcial y luego se les fusiló; solo sobrevivió uno que afirmó ser periodista. De acuerdo con el parte oficial las bajas costarricenses fueron de 32 heridos y 19 muertos.

Después de la batalla de Santa Rosa, en abril Walker abandonó Rivas y reorganizó su ejército. Una parte de su hombres desembarcó en el Castillo Viejo, fuerte localizado en territorio nicaragüense a orillas del Río San Juan, y el resto del ejército prosiguió hacia Granada, donde llegó el 7 de Abril.
El segundo movimiento estratégico importante efectuado por Costa Rica en la Campaña Nacional fue el envío de tropas a la región del Sarapiquí, lo que desembocó en el combate de Sardinal. El gobierno envió dos columnas a la región del Sarapiquí: una integrada por 100 soldados y la segunda por 300. Ellos debían ocupar puntos estratégicos en el río Sarapiquí y reforzar a dos destacamentos que habían sido colocados ahí con anterioridad para evitar que entraran por esa zona fuerzas enemigas.

La primer columna estaba compuesta por alajuelenses, bajo el mando del general Florentino Alfaro. Este grupo llegó al lugar llamado El Muelle donde comienza a ser navegable el río Sarapiquí y como se carecía de embarcaciones se dispuso hacer una vereda paralela a la orilla del río hasta su desembocadura. La presencia de las fuerzas costarricenses fue advertida por una guarnición filibustera situada en La Trinidad. Por esto su comandante, el capitán John M. Baldwin, dispuso que una fuerza de más de cien filibusteros remontara el río y sorprendiera a los costarricenses. Una parte se fue por tierra y la otra por el río en cuatro embarcaciones grandes y dos pequeñas.

En la mañana del 10 de abril los filibusteros intentaron desembarcar apoyados por sus compañeros que venían por tierra. Esto sucedió en el estero de El Sardinal, punto en que las aguas del río Sardinal son recogidas por el Sarapiquí. Después de una hora de combate, en que ninguno de los dos grupos contrincantes logró vencer al otro, los filibusteros regresaron a La Trinidad y los costarricenses se retiraron hacia El Muelle. El destacamento filibustero perdió en tierra cuatro hombres y muchos en el agua, más una piragua que se hundió con la gente que tenía a bordo. Según el parte oficial las bajas costarricenses fueron: 1 muerto, 7 heridos y 2 desaparecidos.

Por su lado, los costarricenses avanzaron y cruzaron la frontera. De esta forma, el 7 de abril dos divisiones de 300 hombres cada una ocupan San Juan del Sur y la Virgen respectivamente. En este último lugar, se efectúo una escaramuza con los empleados de la Compañía del Tránsito en La Virgen, todos partidarios de Walker. En ella los costarricenses matan a nueve y sufren solamente una baja. Además, quemaron el muelle con el fin de impedir el desembarco de los filibusteros que surcan el lago en los vapores.

Mientras tanto, el ejército costarricense se posesionó el 8 de abril de la ciudad de Rivas. Tres días después, en la mañana del 11 de abril, procedentes de Granada, las fuerzas comandadas por Walker irrumpieron sorpresivamente en la ciudad por distintos puntos, con el fin de apoderarse rápidamente del Estado Mayor y de los puntos principales. Sin embargo los costarricenses, a costa de la pérdida de cientos de hombres lograron retener la ciudad. Fue la batalla en que murió Juan Santamaría, la cual se comentará en la próxima entrega.

Nota periodística sobre la Batalla de Santa Rosa publicada en periódico estadounidense

Nota publicada en el periódico Filibustero El Nicaragüense

Narración de un testigo presencial
Edición General: Oficina de Prensa MCJD
Textos: Antonio Vargas Campos, historiador del MHCJS
Revisión de textos: Oficina de Prensa MCJD
Más información sobre la Campaña Nacional la página web del Museo Histórico Cultural Juan Santamaría: www.museojuansantamaria.go.cr