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La Moneda en Costa Rica PDF Imprimir Correo electrónico

¿Cuál es la función de las monedas?

 

En actividades cotidianas, como por ejemplo comprar una casa, vender un terreno e ir al supermercado, se utilizan monedas y billetes. Estos objetos son, por tanto, medio de cambio para obtener bienes y servicios.

Podría decirse además que las monedas y los billetes son objetos representativos del precio de las cosas. Las monedas generalmente son piezas metálicas, redondas y acuñadas, fabricadas de oro, plata, níquel, cobre, bronce, acero inoxidable, aluminio y otros metales.


¿Cómo se obtenían los bienes antes de que existieran las monedas?

 

Antes de que existieran las monedas, los bienes se podían adquirir por medio del trueque o intercambio. Este consistía en cambiar un objeto que se tenía, por otro que se necesitaba, para lo cual debía existir mutuo consentimiento entre quienes iban a realizar la transacción.

Esa situación implicaba una importante inversión de tiempo y esfuerzo, para encontrar a alguna persona que tuviera e bien que se necesitaba y que estuviera dispuesta a aceptar lo que se le ofrecía a cambio.


¿Cuál es el origen de la moneda?

¿Cuáles materiales u objetos se han utilizado como moneda?

 

Con el fin de facilitar el intercambio de bienes, los pueblos antiguos trataron de encontrar algún material por el cual se pudieran intercambiar todas las cosas. Al principio utilizaron en sus transacciones diversos materiales como huesos, piedras, hierro, pieles de animales, semillas de cacao, cereales y ganado. Esos materiales eran considerados valiosos en la cultura en la que se utilizaban. No obstante, como ofrecían dificultades de transporte y de conservación, las personas recurrieron al uso de los metales, pues son resistentes, duraderos y más fáciles de transportar.


¿Cuál es el origen de las monedas metálicas?

 

A diferencia de otros materiales, los metales son fáciles de transportar y de conservar; por lo que, poco a poco, la gente los fue prefiriendo para utilizarlos como moneda. Al principio se utilizaban sin forma, y lo que determinaba su valor para el intercambio era su peso, por lo que, para cada transacción, había que pesarlos en una balanza. Las personas buscaron, entonces, una forma más práctica, y empezaron a usar lingotes pequeños de hierro, de plata y de oro, hasta que pusieron a circular piezas de determinado peso, marcadas con un sello especial que establecía su valor Se dice que fueron los lidios y los griegos quienes desarrollaron este sistema, alrededor del siglo V antes de Cristo.


¿Son redondas todas las monedas?

 

No. Las monedas metálicas antiguas tenían diversas formas. Las había cúbicas, esféricas, cuadradas e irregulares o asimétricas. En la actualidad, la mayoría de las monedas son piezas metálicas redondas, de grosor variable, aunque en algunos países se han utilizado monedas de otras formas.


¿Quiénes emiten moneda?

 

Desde tiempos antiguos, la emisión de monedas ha sido una prerrogativa de los reyes y de los gobiernos de los estados y las repúblicas. De ahí que, por lo general, las monedas tienen grabado en una de sus caras algún símbolo oficial que garantiza su legitimidad, como la imagen de algún rey, el escudo del país y algunas leyendas. Así, por ejemplo, las monedas que se acuñaron entre 700 y 182 tenían grabados, en el anverso, el nombre del rey y la inscripción "dei gratia (por la gracia de Dios), Hispaniarvm et Indiarvni Rex (rey de España y de las Indias)"

 

¿Cómo se fabricaban antiguamente las monedas metálicas?

 

Antiguamente, las monedas se elaboraban mediante tres técnicas de acuñación: el martillo, el rodillo y el volante; la primera era completamente manual y las otras dos eran mecanizadas.

La acuñación a martillo consistía en elaborar las monedas a golpe de martillo. La moneda que resultaba al emplear este procedimiento, el más antiguo y trabajoso, era técnicamente imperfecta y nunca se obtenían dos monedas iguales. Por lo general, los grosores, las formas, las figuras y las leyendas de las monedas resultaban variables, mal acuñados e incompletos. Tras golpes y calentamientos, el metal se transformaba en láminas de adecuado grosor y tamaño. Las láminas se extendían sobre un yunque y se cortaban en pedazos cuadrados que se laminaban de nuevo martillándolos, luego se redondeaban e implaban. Esos pedazos se ponían sobre un punzón o troquel, al que se sujetaban, y se cubrían después con el otro punzón, el cual se golpeaba fuertemente para grabar las dos caras de la moneda.

La acuñación a rodillo o a molino (llamada así porque se empleaba la fuerza del agua) se utilizó en las casas de moneda de España, pero nunca se implantó en las cecas americanas. La máquina consistía en dos rodillos que tenían grabadas en hueco las dos caras de la moneda: en uno el anverso y en otro el reverso. Al girar los dos rodillos en contacto y en dirección opuesta, se hacía pasar entre ellos una lámina de metal en la que quedaban estampadas las caras de la moneda; finalmente se recortaba la moneda de manera que quedara redonda. Esta técnica tenía varios inconvenientes: los rodillos eran piezas costosas, difíciles de fabricar y con una vida muy corta, y las monedas resultantes eran imperfectas, pues muchas veces no coincidían los rodillos del anverso con los del reverso.

Este sistema de fabricación de monedas por volante era de origen francés y consistía en un tornillo accionado por un volante en cuyo extremo se colocaba un troquel con una de las caras de la moneda; un segundo troquel, con la otra cara de la moneda, era fijado en la base del volante. Los resultados alcanzados fueron notables y poco a poco se fue perfeccionando la técnica al aplicarle fuerza de vapor y luego energía eléctrica.


¿Qué tipo de metales se han utilizado para la fabricación de monedas y qué determina el uso de un metal específico?

 

Los metales que más se han utilizado para la fabricación de monedas son el oro y la plata (llamados metales nobles y también el cobre, el estaño, el zinc, el plomo, el níquel, el aluminio, el hierro y la mezcla de varios de ellos). En la actualidad, e oro y la plata se utilizan solo para la fabricación de monedas especiales (llamadas monedas conmemorativas), las cuales se emiten para celebrar algún hecho importante y cuyo costo es bastante elevado. Por esta razón, actualmente la mayoría de las monedas de uso común se fabrican de acero, cobre, níquel y aluminio, ya que estos metales tienen bajo costo y son más resistentes al uso.


¿Cuáles son las partes que conforman una moneda?

¿Qué tipo de leyendas y figuras se graban en las monedas?

 

Debido a que las monedas son bastante pequeñas, las leyendas que se graban en ellas siempre son concisas, con palabras abreviadas y de fácil comprensión.

Durante la Edad Media, el idioma preferido en Europa fue e latín. Con la llegada de los europeos a América, en el siglo XVI, se introdujo la utilización de moneda metálica, cuyos grabados también contenían leyendas en latín, tal y como se puede observar en las monedas que circularon en Centroamérica durante el período colonial (1502-1821). En la actualidad, el idioma utilizado es el oficial del país donde se emite y circula la moneda.
Las inscripciones y los dibujos son de preferencia estilizados, y representan templos, personajes, cruces, animales, plantas y escudos, entre otras figuras.

 

La Moneda en Costa Rica (1502 - 2000)

 

Cuando los españoles llegaron a América, el territorio de lo que hoy es Costa Rica se hallaba ocupado por grupos indígenas organizados en cacicazgos. Las transacciones de bienes en esos grupos se realizaban sobre la base del trueque o intercambio. La organización política y territorial, así como la diversificación de productos y la explotación de diversos ecosistemas, trajeron como consecuencia e intercambio de alimentos (sal, cacao, maíz, plátanos, yuca, frijoles, etc.), de herramientas especializadas y de otros bienes producidos por las diferentes comunidades, entre los cuales se pueden mencionar la cerámica, el algodón, las mantas y los objetos de oro.

La llegada de los europeos a Centroamérica produjo un cambio en el modo de vida de las sociedades autóctonas. Los grupos indígenas fueron desalojados de sus tierras, y sus lugares de vivienda y sus costumbres se transformaron de acuerdo con los intereses de los españoles, tanto desde el punto de vista territorial como político, social, económico y cultural. Esta nueva organización dio origen también a la utilización de moneda metálica y al establecimiento de un sistema monetario de origen español.

En la época colonial, la población de la provincia de Costa Rica se caracterizaba por ser una sociedad agraria. La mayor parte de los habitantes vivía dispersa en el campo, y cada familia se veía obligada a producir lo necesario para su propio consumo. En esa época se desarrolló la producción del cacao, lo mismo que a ganadería y el cultivo del tabaco con fines comerciales.

 

El sistema monetario español utilizado en América durante el período colonial era bastante complejo. Las monedas eran fabricadas, básicamente, de oro y de plata. A pesar de que se establecieron "casas de moneda", estas no dieron abasto para acuñar todo el metálico que se requería en las transacciones, por lo que se usaron también pedazos de metal irregularmente cortados, provistos de emblemas y de sellos oficiales. Estas monedas, que eran llamadas macuquinas o macacos y circularon entre 1600 y 1750 aproximadamente, vinieron a aumentar la confusión en el sistema monetario colonial.

 

Principales rutas comerciales de Costa Rica (siglos XVII-XVIII)

 

Las representaciones o grabados que aparecían en las monedas coloniales fueron variando a lo largo del período, ya que su diseño dependía, en gran medida, del soberano que estuviera en el poder y de la situación política española. De ahí que en esas monedas se puedan encontrar efigies de los diferentes reyes, así como cruces, columnas, mundos entre columnas y escudos.

Durante los primeros años del período colonial se utilizó moneda procedente de los cuños de España (Segovia y Sevilla). En el siglo XVI se decidió acuñar moneda en América, idea que se vio favorecida con el descubrimiento de las minas de oro y plata en México y Perú, entre 1545 y 1546. Por tanto, en ese siglo se establecieron las "casas de moneda" de México, Lima, Bogotá y Potosí, y posteriormente, en 1733, la de Guatemala, entre otras.

Durante el período colonial, en Costa Rica el comercio tuvo poca importancia, y la producción destinada a la exportación ocupó un papel secundario. Sin embargo, la provincia se integró al comercio intercolonial a finales del siglo XVI y principios del XVII, exportando a Panamá víveres como bizcocho, grasa, cueros, maíz, trigo, ajos, culantro, gallinas y cerdos, entre otros. Posteriormente, participó a través del cultivo de productos como el cacao y el tabaco y el desarrollo de la ganadería, lo cual hizo posible el ingreso de moneda a la provincia. A este también contribuyó el pago de funcionarios de la corona española.

Proclamada la independencia, una de las primeras preocupaciones de los nacientes estados de Centroamérica fue organizar su sistema monetario. Costa Rica siguió utilizando el sistema de reales, escudos y onzas heredado de la Colonia. La moneda continuó siendo escasa en este período, a pesar del desarrollo de algunas actividades, como la minería en los Montes del Aguacate, y pese a los fallidos intentos de emitir una moneda propia. Por esta razón, la moneda de origen colonial siguió circulando junto con la de otros estados de América recién independizados.

En 1824, Costa Rica se incorporó a la "República del Centro de América", organizada como un sistema federal. Los países que formaban parte de esa federación eran Guatemala, Honduras, El Salvador Nicaragua y Costa Rica. La primera ley de moneda de la Federación Centroamericana estableció los grabados e inscripciones que debían tener las monedas de Costa Rica, las cuales se fabricaron de oro y plata y se acuñaron entre 1825 y 1837. En uno de sus lados mostraban el escudo de la ' federación y, en el otro, un árbol de ceiba como emblema de libertad. Junto a esas monedas siguieron circulando las de origen colonial y también las de otros estados de América, dada la escasez de circulante que no pudo ser solventada por la Casa de la Moneda de Costa Rica.

En 1838, Braulio Carrillo separó a Costa Rica de la Federación Centroamericana e impulsó el cultivo del café. Ya para mediados del siglo XIX, este se había consolidado como el principal producto de exportación hacia los mercados europeos. Carrillo estableció una serie de disposiciones sobre los nuevos símbolos y leyendas que las monedas debían adoptar Las monedas emitidas durante el gobierno de Carrillo tenían impreso, en el anverso, un escudo en forma de estrella de seis puntas, el cual simbolizaba la existencia de un estado libre y soberano que ya no mantenía ninguna relación con la República Federal; en el reverso mostraban la figura de una planta de café, producto que empezaba a tener importancia en la economía nacional. Las monedas de plata llevaban grabado en el anverso el mismo escudo de estrella, y en el reverso, una planta de tabaco, uno de los principales productos de exportación de finales del siglo XVIII y principios del XIX.

En 1842, Francisco Morazán derrocó a Braulio Carrillo, con el objetivo de restablecer la Federación Centroamericana. A partir de ese momento, por tanto, se volvieron a utilizar el diseño y las monedas del período de la federación. A pesar de que Francisco Morazán fue derrocado en ese mismo año, los gobiernos que lo sucedieron hasta 1848 mantuvieron el diseño y las monedas de la federación, con la esperanza de que esta se constituyera nuevamente. No obstante, pese a de que circulaban monedas de ese período y de que se emitieron nuevas piezas con los mismos grabados, e circulante monetario era insuficiente. Por tal razón, en 1845 y 1846 se autorizó que se resellaran monedas de otros estados para ponerlas en circulación.

El 31 de agosto de 1848, durante el gobierno del doctor José María Castro Madriz, se proclamó a Costa Rica como una República soberana e independiente, con lo que se rompió cualquier posibilidad de que volviera a pertenecer a la República Federal Centroamericana Como parte de los nuevos símbolos que se adoptaron, Castro Madriz decretó la creación de una bandera y de un escudo, el cual fue grabado en las monedas de la República a partir de 1850. Sin embargo, todavía en 1849 y en 1850 se acuñaron monedas de plata y de oro con los símbolos de la federación, con el fin de dotar a la economía de circulante monetario, mientras se fabricaban las monedas con los nuevos grabados.

En 1863 se estableció el sistema decimal, según el cual la unidad monetaria sería el peso tanto para el oro como para la plata. La nueva moneda fue fraccionada en cien partes, llamadas centavos, con lo que desapareció e sistema de reales, escudos y onzas. Esta reforma permitió mejorar el sistema heredado de la Colonia, hacerlo menos confuso y facilitar el comercio exterior, ya que muchos países utilizaban el sistema decimal.

La caída del precio internacional de la plata, a finales del siglo XIX, provocó una violenta devaluación de la moneda de Costa Rica. Por tal motivo, en 1896 e gobierno de Rafael Yglesias promovió una nueva reforma monetaria, en la que se estableció, entre otras medidas, el "patrón oro", y se impuso el colón como unidad monetaria, dividida en cien partes llamadas céntimos.

La adopción del nombre "colón" tuvo su origen en las celebraciones del IV centenario del descubrimiento de América, las cuales se realizaron en todo el mundo en 1892. En 1897 se emitieron las primeras monedas de oro, cuya denominación era de veinte colones. En una cara tenían la imagen de Cristóbal Colón y, en la otra, el escudo de la República de Costa Rica.

Entre 1914 y 1950, constantes crisis externas e internas afectaron los ingresos fiscales, provocaron la devaluación de la moneda y causaron problemas en la circulación monetaria. En 1923 se autorizó contramarcar, por el doble de su valor, las monedas nacionales de plata de veinticinco y cincuenta centavos y las de cincuenta céntimos acuñadas desde la segunda mitad del siglo XIX hasta 1918. En 1924 se realizó la última acuñación de monedas de plata de veinticinco céntimos, aunque con un contenido de plata menor que en las anteriores. En 1935 se acuñaron las primeras monedas de un colón, con un material compuesto por una mezcla de cobre y níquel y cuyo diseño se mantuvo hasta 1978. Desde la década de 1930 hasta el presente se han utilizado diversos metales, como cobre, níquel y acero inoxidable, con el fin de que el valor de fabricación de la moneda sea menor que el que se indica en ella.

La Guerra Civil de 1948 y la Constitución Política de 1949 definieron un Estado de tipo interventor Este nuevo proyecto político propició la nacionalización de la banca, con el fin de fortalecer el crédito para los proyectos de diversificación económica y para el desarrollo industrial. En 1950 se fundó el Banco Central de Costa Rica, el cual pasó a ser el organismo rector y promotor del desarrollo ordenado de la economía costarricense, de la política monetaria, crediticia y cambiaría y la única entidad autorizada para la emisión de moneda. Entre 1951 y 1982, el Banco Central acuñó monedas de cinco, diez, veinticinco y cincuenta céntimos, y de uno y dos colones. Esas monedas tenían los mismos tamaños y grabados establecidos por el Banco Internacional de Costa Rica en 1935. Fueron acuñadas, básicamente, con una aleación de cobre y níquel, aunque también se utilizaron, en menor medida, otros metales como el acero y el aluminio.

La crisis económica de la década de 1980, el acelerado proceso de devaluación del colón y el alza en los precios, provocaron la desaparición de las monedas de baja denominación, como las de uno y dos colones y las de cinco, diez, veinticinco y cincuenta céntimos. A partir de entonces se utilizaron materiales más baratos y duraderos, como el acero y el aluminio, y se redujo el tamaño de las monedas con el fin de bajar su costo. Además, se acuñaron monedas de cinco, diez y veinte colones, para sustituir los billetes de esas denominaciones, que se deterioraban rápidamente por utilizarse en transacciones menores. A este nuevo tipo de moneda se le llamó "nueva familia" y empezó a circular en 1982. La última acuñación se realizó en 1994.

De manera similar, los billetes de 5, 10 colones han sido sustituidos por monedas y otros como los de 50 y 100 colones están en proceso de ser sustituidos también por monedas.

En 1995 se realizó la primera emisión de moneda correspondiente a lo que se ha llamado "nuevo cono monetario". Este está constituido por monedas de color dorado, las cuales circulan en la actualidad y desde 1995 han sido fabricadas en Canadá, Colombia y Chile.

Mediante leyes especiales, desde 1970 se han acuñado monedas conmemorativas, de oro, plata y níquel, para rememorar hechos importantes en la vida del país. Estas monedas son de curso legal, es decir que con ellas con ellas se puede comprar y pagar cualquier bien o servicio, aunque tienen el propósito de servir para colección. Las hay relativas al Año Internacional del Niño (1979), al Premio Nobel de la Paz concedido al doctor Óscar Arias Sánchez en 1987, a los veinticinco y cincuenta años de fundación del Banco Central (1975), a la flora y la fauna, a la fundación de ciudades y a otros acontecimientos que merecen ser recordados.

 

Fuente Bibliográfica : Folletos Técnicos Fundación Museo Numismática Banco Central de Costa Rica.

 
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